Un sentido de vida
Autor: Ximena Simón Hidalgo.
Era una tarde muy común en la escuela y estaba una niña normalmente siempre estaba sola y no tenía amigos, todos los recreos se quedaba contemplando la hermosa vista que daba hacia unas montañas con diversidad de flora y fauna, de repente vio a un niño caminando con un brazo roto, porque se había caído de unas escaleras en su casa en eso tocaron el timbre, al tocar el timbre el niño piso una cáscara de fruta y se tropezó con una banca que estaba cerca de él, al ver esto la niña se levantó rápidamente para ver que le había pasado y al mirarlo fijamente a los ojos se dio cuenta que dentro de él había una pureza y un brillo especial que no podía controlar de admirar al ver tal acción este se levantó y le dijo:
-¿Estas bien?
Él le respondió con una sutil sonrisa:
-Supongo que sí, ya estoy a acostumbrado a caerme
A lo que ella le respondió con una sonrisa en la cara:
-Ven, te ayudo espero que no te haya pasado nada malo.
-No te preocupes solo fue una caída, no tan grave te agradezco que me ayudaras- le respondió
Los dos se fueron a su salón felizmente, pasaron varios recreos y los dos solo se veían de reojo y sonreían pero no llegaban a congeniar y así pasaron los años de preparatoria sin hablarse y sin llegar algún día a ser amigos a pesar de ver ese brillo en sus ojos que algún día ella sintió que significaba algo o que por algo llego a sentir, ella solo quería darle un sentido a la vida que la llegara cautivar, no le gustaba el amor, no le interesaba socializar ella solo quería que su vida tuviera sentido, no por cosas del amor o amigos, solo esperaba una cosa, una sola cosa que cambiara radicalmente su vida, pasaron los años hasta que finalmente ella se fue a la universidad lejos de esa ciudad, cuando fue su primer día de escuela ella llego a su salón y se sentó, estaba muy nerviosa porque era su primer día y no conocía nadie pero ella sabía que en el mundo no se venían hacer amigos y mucho menos a socializar con otras ella solo seguía buscando una cosa que cambiara su vida, como siempre tocaron y se sentó en la banca más alejada de las personas en eso se encontró a una persona llorando en el extremo en el que ella estaba al ver esto se acercó y le pregunto:
-¿Estas bien?
Al ver la cara del muchacho con el que se encontraba, se dio cuenta que era el mismo que se había roto el brazo y los dos se quedaron viéndose mutuamente y empezaron a tartamudear en eso él le responde:
-Si gracias, solo problemas familiares
Ella respondió:
-¿Te puedo ayudar en algo? Te veo muy frustrado.
Él se paró y se fue, dejando hablando sola a la chava, ella se sintió triste, bueno simplemente le dio igual ella sabía que en el mundo había gente mala que la iban hacer sentir indiferente y por eso no le tomo mucha importancia, pero se seguía preguntando la cuestión de ese sentimiento que veía al ver el brillo en sus ojos o simplemente ese haz de luz, pasaron los días y ella iba muy bien en la universidad de hecho era la más alta de promedio; Un día casual salió temprano y como siempre se iba caminando de la escuela a su casa, por que quedaba cerca. Cuando de repente sintió como le arrebataron su mochila al no poder hacer nada empezó a gritar pero nadie le hizo caso y se sintió muy triste, llego a su casa y se durmió. Al despertar se dio cuenta que ya era la hora de irse a la escuela, se cambió y se fue, Al llegar a su salón se dio cuenta que en la banca estaba su mochila con una nota que decía
"No esperaba que tu mochila cayera en mis manos, pero me di cuenta que en todos tus libros tenían tu nombre y me acorde de ti, espero que ya estés mejor, por cierto, siento que te haya dejado hablando, sola pero no era mi intención."
Al ver esto ella solo sonrió y siguió su día como siempre, al finalizar sus clases salió y se dio cuenta que había olvidado su libreta en su salón entonces ella regreso y fue a buscarla, cuando abrió la puerta, era el, no sabía cómo, ni cuándo pero ahí estaba el como siempre con ese brillo en los ojos, lo único que hizo fue pasar y tomar su libreta cuando entonces el le dice:
-Oye espera…
Ella se voltea y solo sonríe, pero se va, a medio pasillo en la alcanza y le vuelve a decir:
-No era mi intención hacerte sentir así, cuando uno tiene problemas solo quiere solucionarlos pero al final nos bloqueamos y no logramos hacer lo que realmente deseamos.
Ella le responde:
-No entiendo, por qué siempre tienes que estar ahí en el momento menos indicado o inesperado.
-¿Quizá sea solo cosa del destino no crees? Le dijo él.
-Ese es el problema, que no quiero que pase.
-¿Pasar qué?
-Nada solo olvídalo
Ella se dio la vuelta y se fue corriendo, pero se dio cuenta que no le gustaba si no que estaba enamorada de él y que no podía hacer nada porque se sentía demasiado torpe para él y sentía que no la merecía, ella solo quería acabar sus estudios y seguir a delante, sin nadie que la detuviera para su objetivo.
Volvió hacer un día común y corriente, se sentó y como siempre fue hora del recreo, se acostó en el pasto a admirar el cielo, y pensaba en las figuras que formaban las nubes, cuando de repente sintió que alguien en su lado derecho se acostó con ella y le dijo
-¿Aun sigues enojada?
-¿Enojada de qué?
-No sé solo supuse
A lo que ella le respondió:
-No me busques más por favor, no quiero lastimarte, te terminaras enamorando y… Solo no me busques más.
Salió corriendo llorando.
Pasaron días y semanas, él se daba cuenta que ya no iba a la escuela y se sintió preocupado, cuando la fue a buscar en su casa, toco y le abrió una señora él pensó que era la mama y le dijo
-¿A quién buscas?
- A Molly, una chica muy especial para mí, quisiera saber si se encuentra
-Lo siento pero ella ya no está aquí, pero dejo una carta para un tal Christian
-Ese soy yo
El no entendía que pasaba, mientras la mamá desconsolada empezó a llorar solo la abrazo y se fue a su casa, cuando llego leyó la carta que decía:
"Quizá ya estés leyendo esta carta, Quizá nunca te llego, pero quiero escribir aquí todo lo que sentía por ti, Quizá no me gustaba socializar con las personas pero tenía mis razones, mis razones para que el mundo no me extrañara, hoy ya no estoy aquí pero me encuentro en un lugar mejor, no quería enamorarme pero al final te mire a los ojos y sentí como el brillo de tus ojos recorría mi cuerpo, hoy solo te quiero decir que por favor no me extrañes, nunca quise hablarte, para eso, para no tener que lastimar a nadie y mucho menos por ti, solo sigue tu vida, yo continuare a mía quizá ya no aquí pero si en otro lugar, solo quería decirte que no cometas el mismo error que yo, busca a quien realmente te ama y no la dejes ir, perdóname si nunca llegamos a algo más pero no quería lastimarte, lamentablemente hoy muero de sida, llegue a mi punto final pero no me extrañes continua tu vida como siempre"
Editor: Estefanía Roque Vargas

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